Yoga
Ayer volví a ir a yoga, hacía mucho rato que no iba, recuerdo que recurrí por primera vez buscando algún tipo de ayuda espiritual/Cósmica en mi interior. La verdad si me ayudo, ya que estaba pa’ la cagá., todo por culpa de un mal nacido que no vamos a mencionar.
Algo raro paso ayer mientras esta en la última fase de los ejercicios llamado “savasana” que es simplemente estar extendido boca arriba, luego de algún rato pensando en el trabajo y el déspota de mi jefe. Bueno, luego de poder concentrarme en la respiración, y ser consciente de mi cuerpo, paso algo realmente lindo, me trasporte a un lugar al que ya había estado y se me había olvidado, era una de las calles de Roatan, Honduras, camino a la playa. Muchos árboles bien verdes, palmeras, casas que se mimetizaban con las ramas de los árboles, otras muchas casas sin terminar.
Y abrí los ojos y cayeron dos lagrimitas de mis ojos, no pude evitar pensar algo que sucede muy seguido en mi cabeza, que es el saber donde estoy y donde estuve, las aventuras que a veces veo lejanas que vuelvan a pasar, pareciera que llegue al tope de aventuras y me voy a quedar entre estas cuatro paredes, en esta oficina.
Descubrí porque me gusta tanto viajar, es el hecho de poder llevar esos recuerdos a cualquier parte, comencé a pensar qué sentido tiene la vida, ahora que me encuentro trabajando en un lu8agr tan exigente, que ha demandado que me levante a las 6 de la mañana para hacer un viaje de casi dos horas, y obviamente otras dos horas de vuelta. ¿Qué es lo que trato de conseguir con esto?
Creo que siempre vi mi vida de manera más automática, disfrutar más, sufrir menos, y ahora, me he visto en la necesidad de ahorrar todo mi dinero para poder tener una casa, un auto, y luego me pregunto ¿para qué yo quiero esas cosas
Si ni siquiera tengo pensado quedarme en una casa, ni siquiera la disfrutaría ya que paso toda mi vida trabajando, frente a un computador, no me mal interpreten, estoy agradecida de tener trabajo y además esto si tiene partes entretenidas.
No sé qué parte de mi abrió el yoga y ahora solo siento que mi vida terrenal es aburrida, rutinaria, todos los días son iguales, quiero viajar, conocer otros lugares, no preocuparme tanto por el levantarme temprano, disfrutar a mis amigos, emborracharme, nadar.
Creo que es un poco extraño, tratar de tener un tipo de cosmovisión, o conexión entre alma y cuerpo si luego de esa hora debo volver a otro entorno, lleno de ruido, tacos, gente triste, pobre, desconforme. Esta weá se pega…
No quiero sentir más esta melancolía de siempre querer estar en otro lugar. Quiero aceptarme y tratar de nadar con los peces, pero al mismo tiempo a veces me aburro de la burbuja en la cual me he insertado.
El día está nublado, quizás es por eso que me dio por escribir esto.
Lindo Roatan, linda la última vez que estuve ahí, sin saber que fue mi último puerto antes de volver a ser una persona de tierra.


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